21 de febrero de 2024

Queridos Amigos del Siervo de Dios Ángel de Almadén, Como todos los meses, en el vigésimo primer día de este Febrero, convocamos al recuerdo y Oración por aquel 21 de septiembre de 1936 en el que el Sacerdote Coadjutor de la Parroquia de Almadén fue víctima, del furor y el odio desatado contra los clérigos y seglares, declarados públicamente como seguidores de la Iglesia Católica. Hoy queremos acompañar nuestro recuerdo con el de la madre del joven Sacerdote.Era Doña María de los Ángeles Sánchez Cano. Viuda cuando cumplió 42 años y hacía de eso más de diez y madre de cuatro hijos, tres de ellos menores de edad y que viven  fuera de su último lugar de residencia por seguir al sacerdote a su nuevo destino en Almadén. Ya al enviudar se habría planteado el problema de que Ángel el primogénito pudiera continuar estudiando en el seminario de Ciudad Real. Aceptó el sacrificio que su continuidad exigía a toda la familia por no querer ser obstáculo a que el joven Ángel culminara la carrera de su vocación participando activamente en la entrega de su hijo al Señor. No tenemos referencias de aquellos años pero debieron de ser duros. A finales de 1933 llega el premio. Ángel es sacerdote y se produce una nueva contingencia. Es destinado a Almadén. Y se plantea la opción de que toda la familia se traslade a vivir a Almadén ciudad donde el Padre Ángel va a ejercer su sagrado Ministerio. Y se produce el traslado con los muebles que pudieran poseer y todos los bártulos familiares. Almadén era una ciudad de ambiente agradable y con las características propias y singulares de una actividad minera.  La familia se integra en Almadén. El Padre Ángel además de su Ministerio ha de ejercer de padre y de autoridad compartida con su madre respecto a sus hermanos. La familia vive de la retribución que percibe el Sacerdote lo que puede suponerse que imponía un ambiente austero y de limitaciones. En Almadén residían otros tres sacerdotes y ellos mismos y  sus familiares harían una acogida afectuosa y servicial a la familia del nuevo Cura facilitándoles la integración en el pueblo. Y así se llega a 1936. El ambiente en Almadén se enrarece con las noticias que llegan de Ciudad Real, Puertollano y otros lugares. Las Iglesias  se cierran al culto público. De forma oculta y clandestina seguirían celebrándose Misas y reuniones eclesiales. El verano con menor actividad minera y comercial favorece el ambiente de calma y sosiego que se respira en Almadén. Pero el sosiego se rompe el viernes 18 de septiembre. Una banda que anda por los pueblos buscando como alimañas a sus presas, se presenta de improviso en la casa del joven sacerdote y se lo llevan preso. Doña María de los Ángeles se da cuenta de la grave situación en que se encuentra su hijo. Seguramente sería consolada por las personas que la conocían y por los tres sacerdotes que permanecían en Almadén. «No va pasar nada, que no vaya a visitarle a la cárcel, que vaya su hijo Ramón (15)  y le lleve todo lo necesario para su estancia allí y que le de buenas noticias de su familia». Y Ramón visita a su hermano ese mismo viernes y el sábado. Pero el domingo María de los Ángeles no puede esperar más y decide acompañar a Ramón para visitar al Padre Ángel. Y en la puerta de la cárcel les dan cuenta de la terrible noticia. ¡¡¡Ángel ha sido llevado fuera de Almadén y no volverá nunca !!! ¿Podemos imaginar el dolor de esa madre ? Se le vino el mundo encima. Solo tenía consuelo al abrazarse a los tres hijos que la veían llorar y que no acertaban a decir nada que pudiera consolarla, porque también ellos eran presa del terror y de la angustia que sufrían. El consuelo vino de la evocación a la Virgen de las Cruces y a la Virgen del Prado a cuyos pies el hijo fue ordenado sacerdote. Dos Dolorosas celestiales y María de los Ángeles, doliente en grado sumo, sin comprender el por qué de lo sucedido. No vio a su hijo muerto ni supo donde se en encontraba. pero todavía faltaba un nuevo capítulo de dolor. En octubre de 1938, cuando Ramón tiene 18 años es llamado a filas a ingresar en el ejército del Gobierno que había sido incapaz de detener el odio irracional causante del asesinato de su hermano y el dolor de su madre y sus hermanos. Ramón es llevado a Valencia pero pronto la guerra se apaga poco a poco y llega a su fin y Ramón es devuelto a Almadén.  En abril de 1939 se descubren los cinco cadáveres del feroz fusilamiento y el 14 de abril son recibidos en Almadén. Los cuerpos habían permanecido a la intemperie desde el 21 de septiembre del 36 hasta ese día 14 de abril del 39 : más de 900  días. Y la identificación resulta muy difícil y laboriosa. María de los Ángeles no tiene recursos para comprar un hueco en la tierra del Camposanto donde dar reposo a los restos de su hijo y se acoge a la caridad de la familia Sánchez Grande que permite que los restos del Padre Ángel sean sepultados con los de su hijo Fernando en la tumba familiar que tenían preparada. Así acaba la última etapa de la tragedia que vivió María de los Ángeles, madre del Sacerdote Ángel Muñoz de Morales Sánchez-Cano. María de los Ángeles es una madre más de las muchas que aquella nefasta ola de odio y sangre recorrió toda España. Debemos recordar ahora especialmente a las madres de los sacerdotes jóvenes, de los seminaristas, los religiosos y las monjas, de los laicos y padres y familiares de cualquier condición y edad que solo tuvieron como consuelo el ejemplo de fidelidad a su condición religiosa y que su muerte no era otra cosa que el paso necesario para acceder a la eternidad y necesario también para acompañar a Cristo en la redención de los equivocados. Queridos amigos, invocamos una Oración por todos los familiares de nuestros mártires, en especial por sus madres siempre acreedoras de los beneficios de la Redención y por el adicional sufrimiento provocado por la muerte de sus hijos mártires. María de los Ángeles murió el 28 de mayo de 1947 y ella tiene su propio hueco en el Cementerio de Almadén. Un cordial saludo a todos invocando a los mártires de España en el siglo XX, a sus madres y familiares.


21 de enero de 2024

Queridos Amigos del Siervo de Dios Ángel de Almadén: Los días 21 de cada mes recordamos el sacrificio martirial del joven Sacerdote de Almadén asesinado el 21 de septiembre de 1936 por la ola de odio anticristiano que invadió España y que afectó a más de 6000 católicos que confesaron públicamente su fe y la mantuvieron, pese a las amenazas de quienes finalmente los vejaron, torturaron y acabaron con sus vidas asesinándolos.
Hoy deseo llamar la atención sobre los hechos que cita la biografía del Padre Ángel, sobre su detención y sus tres días en la cárcel de Almadén. (véase en www.angeldealmaden.com). El Padre Ángel fue detenido en  las primeras horas de la tarde del viernes 18 de septiembre de 1936. Esa misma tarde, su hermano Ramón (15 años) le visita, le lleva ropa, efectos personales, Rosario, Breviario y otros, alguna comida y hasta un somier para que pueda descansar. A la vuelta tranquiliza a la madre. Juzgó prudente no ir a verlo para dar la sensación de calma y serenidad. Ramón le dice que está bien y tranquilo y que va a salir pronto porque en Almadén hay tres sacerdotes más que están en sus casas. Y así pasan el sábado y el domingo, con las tranquilizantes visitas de Ramón.Me pregunto qué pensamientos pasarían por la mente del Padre Ángel. Él sabía lo que ya había sucedido en Ciudad Real y en Puertollano y aunque Almadén había permanecido tranquilo, era consciente de que el ambiente era muy propicio a tornarse radical y contagiarse de las noticias que se trasmitían desde otros lugares. Pensaría en su madre, viuda, que había sacrificado su vida en Ciudad Real para acompañarle a Almadén, en sus hermanos, todos menores de edad, para los cuales había venido a ser como el padre que faltaba. Pensaría si los tres sacerdotes que aún permanecían en Almadén y muy arraigados en el pueblo, harían alguna gestión en su favor. Y rezaría, por los suyos, por los presos que tenía junto a él, cuatro personas (tres hermanos de Agudo y un joven muy conocido en Almadén). Rezaría para que Dios le mantuviera firme en la Fe y en la Esperanza y para que perdonase lo que estaban haciendo y pensando aquellos que le mantenían preso. Y soportaría con entereza los insultos, las obscenidades, las amenazas y los golpes que acompañaban sus blasfemias. Y en la madrugada del tercer día suben todos a un camión. Los pensamientos y las peticiones se acumulan en su cabeza…Ese fue el Getsemaní del Padre Ángel, similar a como lo sería el de los más de seis mil …. Queridos Amigos, invito a todos a meditar en esos días que precedieron el final del Padre Ángel y el de los 99 compañeros mártires de Ciudad Real y el de los seis mil mártires en España en el siglo XX.   Amigos, un cordial saludo en el recuerdo de nuestros mártires y una oración para que la beatificación  de nuestros «100» de Ciudad Real lo sea en el plazo más breve posible.